La astucia en la pelea

Los jugadores que ocupan la primera posición necesitan de manos más fuertes que los que tienen los turnos siguientes. Esto es así en muchos casos porque las posibilidades de superar las manos en la mesa suben en relación directa con la cantidad de jugadores que aún no realizaron sus apuestas. Por ejemplo, en una partida de draw, con seis participantes, es conveniente que haga check en la primera posición de apuestas si no cuenta como mínimo con una pareja de Ases. No obstante, el croupier, que es quien tiene el último turno, tiene la posibilidad de abrir la apuesta teniendo nada más que una pareja de K.

Los jugadores experimentados recomiendan pasar si estás en primera posición a la izquierda del blind, y si no tienes chances de hacer un raise.

 Luego de que nos familiaricemos con los diferentes tipos de manos en el póquer, lo que sigue es conocer cuál es nuestra fuerza en el juego.

Muchos principiantes se equivocan al apostar, creyendo que tendrán suerte en el showdown, sin tener en cuenta que casi la mitad de las manos de 5 cartas son menores que una pareja de K, y solamente la cuarta parte de las manos a lo largo de la partida serán mejor que una pareja de Ases. En tanto que, si bien el full es una buena jugada, no es la mejor.

El hecho de apostar sin analizar nuestro rango de fuerza en la mesa, en el transcurso de las partidas, no nos llevará más que a perder tiempo y dinero frente a jugadores más metódicos.

En el caso del draw, por ejemplo, es recomendable hacer fold en cuanto creas conveniente, y en el Texas Hold’em, teniendo solamente 2 cartas antes de las rondas de apuestas, no acumules combinaciones desparejas, "ahorrando" para después, ya que lo más probable es que en lugar de formar una buena combinación, te quedes con un montón de proyectos por la mitad y sin valor alguno.

Los faroles

Esta estrategia no siempre funciona contra los jugadores con muchos años en el juego, y si bien frente a jugadores expertos puede favorecernos las primeras veces, con el correr de los minutos los jugadores que tienen un poco de experiencia y práctica los descubren y dejan de caer en ellos. Por eso se dice que los faroles hay que usarlos, pero con mucha prudencia. De cualquier manera, es seguro que no ganaremos sólo por ellos una partida de póquer.